sábado, 8 de octubre de 2016

nadie sospecharía ...


Nadie sospecharía que la dejo besos cuando camina,
canta, ríe o sube de la calle, 
que mi cuerpo reacciona a su mirada como si
hambre o sed tuviera, 
que una sonrisa suya hace que me dispare 
y mis hormonas salgan atropelladas a pasearse por su 
"aun más cerca".

Nadie sospecharía que, si debo pagar noches en vela
a la vida, 
me las pido a su lado, aunque solo fuera
tocándola la frente,
y que, si me dejaran mudo, le hablaría con mis ojos, con 
mi pelo, con mi sangre,
que mis piernas se estremecen con su roce
y mi espalda se confiesa rendida completamente a la suya,
que de romperme sé cuando la abrazo al irme.


Nadie sospecharía que la he contado los suspiros 
y la he mordido abriéndole de par en par las puertas 
del alma. 

No saben lo bonito que se despierta en mis mañanas, 
ni de sus arrebatos locos y su risa floja. 
Nadie llega a imaginarse que en esa cama que a ratos 
compartiamos sucedían verbenas y fuegos artificiales, 
ni que su piel y la mia son de mural de Diego Rivera.

Que lo cálido de nuestros abrazos abriga a pueblos 
perdidos en la sierra 
y que me pido excursiones por su mundo interior sin 
agua siquiera.


Nadie sabe que he podido parar el tiempo al mirarla. 
Y que más me sigue gustando porque no se da ni cuenta 
de lo que tiene montado aquí dentro.

(Vanessa Martín)

...es lo que le falta a todo lo demás...


FOTO : Fuente de Neptuno
Jardín de la Isla. Aranjuez

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