jueves, 20 de octubre de 2016

de la casa de campo titulada del labrador


"Aunque al principio, y cuando se trató de edificarla, se pensó en formar una verdadera casa rural, por lo que se la dió el titulo que tiene, no es de ningún modo cosa alguna de todo esto: es sí propiamente una casa de un Soberano por lo exquisito del gusto con que está hecha y adornada, por la suntuosidad de sus salas,piezas y repartimientos pintadas por don Mariano Maella, don Zacarias Velazquez y otros hábiles profesores.(....). Entre tanto se advierte, que para dirigirse á dicha casa se va por la calle de la Reina, y pasada la plaza circular de plátanos, se encuentra otra mas adelante semi-circular, y a la izquierda se halla situada una hermosa puerta de jardín de orden dórico, á imitación del de los griego, la que conduce en linea recta á la casa.


Esta puerta forma tres entradas, dos con arcos de carácter almoadillados, y otra en su centro abierta en ala parte superior con dos columnas exênta, la que rematan su corsinamientos con dos grandes canastillos de flores, y sobre los dos zócalos de la parte superior de los arcos laterales hay agrupados atributos de labranza y jardinería hechos de estuco de todo relieve; la ojas de las puestas son de fierro, perfectamente trabajadas de varios adornos y dibujos arabescos. Á la referida se la siguen tres calles de plátanos, que llegan hasta el puente de la gran ria curva, que forma la Isleta á la casa:este puente es de madera bastante ingenioso, de un solo ojo de sesenta pies de largo y veinte de ancho, con sus antepechos de hermosa forma."
(Manuel de Aleas. 1824)



"En el extremo oriental del jardín del Príncipe, en Aranjuez, se levanta esta suntuosa casa de campo, obra de tiempos de Carlos IV y uno de los conjuntos mejor conservados del neoclasicismo en España. El edificio fue construido en diversas fases casi consecutivas en un periodo de diez años, entre 1794 y 1803, en el que el proyecto inicial del arquitecto mayor Juan de Villanueva fue objeto de profundos cambios, a partir de 1798, que transformaron esa primera casa rústica en un lujoso palacete destinado al recreo y diversión matinal del rey en los meses de primavera. De su primitivo estado dan testimonio dos vistas de Isidro González Velázquez, de 1798. Entre 1801 y 1803 se añadió el ala occidental o «nuevo ramal», por lo que fue preciso habilitar un nuevo acceso y construir la escalera principal o «de mármoles», concluida en 1804. Al mismo Velázquez puede atribuirse el ornato exterior, según se ve en el Diseño del Restauro para la decoración de la fachada principal, de 1803."
(Javier Jordán)


ULTERIA ET SUSEIA