miércoles, 15 de diciembre de 2010

Rasante original del centro geométrico de la glorieta de las Doce Calles

DESCUBIERTA LA RASANTE ORIGINAL DEL CENTRO GEOMÉTRICO DE LAS DOCE CALLES

Desde este punto exacto se articularon los paseos y sotos históricos del Paisaje Cultural de Aranjuez
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Aranjuez, 15 de diciembre de 2010

Los trabajos de control arqueológico previos al comienzo de las obras de rehabilitación de la Glorieta de las Doce Calles han permitido descubrir la rasante original del centro geométrico de esta emblemática glorieta.

Este punto es el lugar exacto desde el que se articuló la construcción de la Glorieta de las Doce Calles, así como la estructura geométrica de los paseos y sotos históricos, elementos fundamentales de nuestra declaración como Paisaje Cultural Patrimonio Mundial.
(NOTA DE PRENSA DEL AYUNTAMIENTO DE ARANJUEZ)

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Quevedo : a la estatua de Carlos V ....

Por órden de 5 de Marzo de 1634 se indica al alcaide del Palacio de Aranjuez el envío de un conjunto de treinta y nueve esculturas, al palacio del Buen Retiro , encabezado por la estatua de “Carlos V Vencedor de la Herejía”, también conocida como ” Carlos V y el Furor ” obra de los escultores Leone y Pompeo Leoni que fue terminada en Madrid en el 1564. Después de estar depositada en las bóvedas del Alcazar de Madrid se traslado a Aranjuez en el año de 1620.La escultura mide 251x143x130 cm. y representa al Emperador, vestido a la manera romana, sujetando una lanza con su mano derecha y un alfanje, o espada ancha y curva, con la izquierda. A sus pies, la personificación del Furor, que representa la Herejía, descansando sobre un montón de armas que definen la base circular de todo el conjunto escultórico. Carlos V viste una brillante armadura de bronce, fundida por separado, que puede quitarse a discreción, dejando la estatua completamente desnuda. El día internacional de los museos, 18 de Mayo, se le quita dicha armadura y se puede ver su torso desnudo, como un desnudo olímpico romano.Y a este grupo escultórico Quevedo le dedicó el siguiente soneto:

INSCRIPCIÓN DE LA ESTATUA AUGUSTA DEL CÉSAR CARLOS QUINTO EN ARANJUEZ

Las selvas hizo navegar, y el viento
al cáñamo en sus velas respetaba,
cuando, cortés, su anhélito tasaba
con la necesidad del movimiento.

Dilató su victoria el vencimiento
por las riberas que el Danubio lava;
cayó África ardiente; gimió esclava
la falsa religión en fin sangriento.


Vio Roma en la desorden de su gente,
si no piadosa, ardiente valentía,
y de España el rumor sosegó ausente.

Retiró a Solimán, temor de Hungría,
y por ser retirada más valiente,
se retiró a sí mismo el postrer día.

(Del libro Parnaso Español de 1648)

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Imagen:




jueves, 9 de diciembre de 2010

Versos agradecidos para un rey

Aranjuez va quedandose sin flores,
El Tajo sin murmullo en su corriente:
No esmaltan mariposas el ambiente,
Ni trinan en las farolas ruiseñores.
La peste diezma ya los moradores
Y afrontando el peligro un Rey clemente
Acércase hasta el lecho del paciente
Y le anima y consuela en sus dolores
¡Ay! quien la caridad ha ejercido
¿Pudo hacer más para ganar la gloria?
El pueblo de Aranjuez agradecido,
De Alfonso XII al registrar la historia,
Sobre el tapiz de su jardín florido
Hoy eleva una estatua á su memoria

Versos de César Tournelle, en la inauguración de la Estatua de Alfonso XII realizada por el escultor Eugenio Duque, en la Plaza del Ayuntamiento el día 31 de Mayo de 1897 y publicados en la revista La Ilustración Española y Americana de fecha 8 de junio de 1897.

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Royo Villanova y el Aranjuez de 1896 (última)

Finaliza así Luis Royo Villanueva su descripción del Real Sitio: "El Tajo, que aparenta huir del Jardín de la Isla y sin embargo le aprieta el talle con un brazo , que no otra cosa sino brazo de río es el "cas", que rodea el jardín, formando la isla que le da el nombre, corre señalando los límites del otro jardín, el del Príncipe,menos lindo y coquetón, aunque más grandioso que el jardín frontero a palacio.Un día entero es preciso para recorrer todos sus laberintos y sombreadas sendas desde la entrada, al comienzo de la calle de la reina, hasta su termino, mas allá de la casa del Labrador. A tan extenso frente corresponde un fondo proporcionado, que hubimos que recorrer muy á la ligera, admirando las gigantescas proporciones que allí alcanza la vegetación como en ningún otro sitio en Aranjuez.
A la otra orilla del Tajo vimos la "casa de Marinos"  donde se guardan las falúas reales, servidas por marineros de guerra en tiempos de jornada. Dentro del jardín admiramos la fuente de Narciso, mirándose en las aguas sobre un pesado tazón que agobia los hombros de cuatro titanes, y contemplamos algo más curioso é inesperado: un par de camellos que en el jardín Real arrastran su vejez sirviendo como bestias de transporte, y de pascual á Ramos se visten, en señal de gala, con gualdrapas de lujo y empingorotados cabezales.
Si no hubiera sido por el trotar d aquellas jacas incansables que arrastrando los cochecillos de paseo nos llevaban de un lado para otro de las grandes llanuras aranjueceñas, ya al pantano de Ontígola, ya á la presa del Tajo, ya á la hermosa plazoleta donde desembocan las "doce calles" o a la mísera ladea de Alpagés, origen y cuna del Aranjuez moderno, todavía andaríamos aspeados por los alrededores de la villa ó cobraríamos fuerza al pie de una de aquellas acacias sonantes como una collera por el alegre piar de innumerables ruiseñores.Pero metidos en el carruaje y sin más molestia que el traqueteo consiguiente á un coche de dos ruedas, en un verbo nos encontrábamos á una legua de la ciudad, sin que nos hiriera el sol, interceptado por el ramaje de la inacabable arboleda, y pisando siempre los ruedos de sombra vacilante y agujereados que los copudos arboles del camino arrojaban a nuestros pies. Ya veíamos clara y distinta toda la estirada mole del puente Largo cuando descendimos de los coches,y caminando por los surcos de un campo de trigo raquítico y desmedrado por la sequía, llegamos al esparragal, objeto de nuestra excursión. Sábana inmensa de terreno, que parece baldío, y recién arado, constituye un e
sparragal en explotación. Es preciso acercarse mucho para distinguir sobre el lomo elevado de los camellones la morada cabeza de la planta, cubierta de tierra en toda su altura. Varios hombres armados de cuchillos largos y con punta de sierra, cortaban á tiento los espárragos por su base, de un  modo tan sencillo para ellos como difícil para nosotros que empuñábamos por primera vez el instrumento esparraguicida. cada obrero formaba un montón con los tallos recogidos; los montones pasaban luego á una casuca donde se verificaba el apartado. Los mazos, pulidos, arreglados, irían aquella noche á la estación del ferrocarril, y al día siguiente el pobre espárrago que creció enterrado en vida moriría decapitado á puras dentelladas de los hombres.Volvimos á montar en los coches, dejando atrás la gris y pelada llanura del esparragal, y nos dirigimos á un campo de fresas, antes adivinado por el olfato que percibido con los ojos.La menuda planta, cuyas hojas de un verde claro y amarillento apenas levantan de la tierra, nos ocultaba el fruto como cosa vedada. Sólo recorriendo surcos y mirando los rojos botoncillos ocultándose furtivamente con ese instinto de conservación que también tienen  los vegetales.Pero si semejante precaución bastaba para burlar en parte nuestra curiosidad, no alcanzaba á evitar el habilidoso manejo de las freseras, que sosteniendo la cestilla en la mano izquierda, llenabánla en un santiamén, arrancando con la derecha grano a grano todos los maduros que ocultaban las hojas. En la penosa tarea de recolección invierten las freseras todo el día, hasta que á última hora de la tarde, de la planta á la cestilla y de las cestilla a la "excusa", la fresa de Aranjuez espera en los muelles de la estación el viaje preliminar á su consumo.

Hoy, al  recordar las bellezas del Real Sitio y la cariñosa hospitalidad del  Alcalde, el amigo Simancas (¿Simancas?, puede ser un error, en aquel año el alcalde era Enrique Mejías), de todos aquellos amables amigos, podemos asegurar que también á nosotros, como á las fresas y á los espárragos, nos arrancaron á viva fuerza de la fecunda, feraz y hermosísima campiña de Aranjuez."

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martes, 7 de diciembre de 2010

Royo Villanova y el Aranjuez de 1896 (3ª parte)

Sigue así  Royo Villanova con su descripción de Aranjuez, publicada en la revista Blanco y Negro de 30 de mayo de 1896: " Frente a las Casas Consistoriales se levanta un amplio pedestal que ha de sostener al estatua equestre(¿?) de D. Alfonso XII, como eterno recuerdo de gratitud á aquella simpática escapatoria que  hiciera el monarca un día de verano de 1885 para visitar a los coléricos del Real Sitio. En medio de la Plaza levántase también el mercado nuevo que daría envidia a muchas capitales de primer orden. En compañía del Alcalde, bajo cuyos auspicios se ha llevado á cabo tan importante obra para la higiene de Aranjuez, recorrimos las naves del mercado, donde abundan, como es natural, los dos productos típicos del país. En grandes banastas se ven montones de espárragos morados y verdes, con el jugoso tronco mojado por la tierra húmeda, aguardando la limpieza, la clasificación y el manojeo; la toilette, en fin, de todo espárrago fino y presentable. Las "excusas" de mimbres, de todas formas y tamaños, abrían sus valvas, dejando ver grandes cantidades de fresa con un rojo que encanta a la vista y un aroma que embriaga el olfato.
En la Plaza de Abastos una fuente de mal gusto, pero artística al fin, congrega en su torno á las criadas. Cuatro delfines, con las colas por lo alto hechas una trenza, arrojan agua por su cuatro bocas, donde la criada aplica una caña para llenar los cántaros; porque son cuatro los que lleva cada una, conduciéndolos en una carretilla muy ancha, como cumple á las dimensiones que todo tiene en Aranjuez. Sabia y previsora costumbre que alabo .....
No habiendo guarnición en Aranjuez, os extraña el sonido de las cornetas tocando retreta, llamada o silencio. Bien pronto, y acudiendo instintivamente hacia donde suena el clarín, veis que se trata del  Colegio de Huérfanos de María Cristina, una de las más modernas y de las más simpáticas instituciones de nuestro ejercito. Si el espectáculo de la juventud bulliciosa y contenta fue siempre cosa agradable, es sugestiva é interesante la contemplación de aquellos centenares de muchachos con trajecillos grises y sus gorras de cuartel recrearse con los libros debajo del brazo y entre clase y clase en el ancho patio.
Yo no sé si es impresión primera ó es impresión resucitada por el recuerdo de algún telón, cuadro ó estampa representativos del motín de Aranjuez. Ello es que aquellos arcos de San Antonio, tras de los cuales surge la cúpula de la capilla, formando el todo artística excepción á la regular monotonía del pueblo entero, evocan en la memoria las páginas leídas en Lafuente ó en los Episodios de Pérez Gáldos. Parece que va á sonar de un momento á otro música de Barbieri; que Goya va  á  asomar con su caballete al brazo para tomar un apunte del natural; que las manolas irritadas y los chisperos maldicientes van á aparecer bajo aquellos arcos menudos y apretados, que os recuerdan, sin saber por qué, los arcos tan característicos también del café de Pombo.
Y si ese trozo de Aranjuez, de los más expresivos y pictóricos á mi juicio, os hacen pensar en el pincel de Goya, el bellísimo paisaje que se contempla á la entrada del Jardín de la Isla os recuerda con la misma fuerza imaginativa los abanicos de Wateu. En el fondo, el Palacio Real alzando su mole rosácea acribillada de huecos; delante, los árboles del jardín, y más acá los macizos del parterre con panzudos jarrones de trecho en trecho. A la derecha describe el río graciosísima curva, desmayándose  en una cascada, á cuyo pie nadan las ocas entre hierbas acuáticas y sauces disciplentes. Aquel fondo está pidiendo una escena galante de abates y damiselas. La bóvedas del cielo por arriba y la curva del río por abajo, simulan los dos arcos de un segmento de vitela; la verja del jardín y los cables retorcidos del puente colgante, parecen el varillaje de tan encantador y original abanico".

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lunes, 6 de diciembre de 2010

Royo Villanova y el Aranjuez de 1896 (2ª parte)

Sigue comentando Royo Villanova: " Mezquina y pobre idea de Aranjuez, que hubimos que desechar bien pronto al contemplar los primeros aprestos que el amigo Simancas  había preparado para recibirnos: tres coches tirados por jacas de muchas sangre, en los cuales habíamos de recorrer aquella incansable calle de la Reina, aquellas selvas dilatadísimas que separan el puente largo del monismo Puente Colgante, y aquellas prolongadas llanuras que hubimos de cruzar antes de meternos con coches y todo en los senos del mar de Ontígola. No, no hay tal dependencia del pueblo hacia el palacio: la villa se extiende libre y constitucionalmente, con verdadero alarde de independencia omnímoda; no , no hay tal oasis de pandereta; andaríamos una semana entera por sus bosques , y no hallaríamos el fin; no, no es un rincón delicioso la villa de Aranjuez: siendo una delicia, no está arrinconada, sino tendida á los cuatro vientos; aquella curva inmensa y gallardísima que el río describe, parece el arco tirante de la estupenda ballesta que fuese á arrojar á guisa de ciclópeas flechas los chopos altísimos y los gigantes sicomoros sobre la lejana cordillera para hacerla huir, como ya parece que huya, cabeceando precipitadamente hacia los límites de Toledo.
¿Ni cómo ver una servil aldea de realengo en la villa de Aranjuez, que cuenta en su historia popular página tan brillante y redentora como aquel motín de Marzo que, al barrer un trono con el sano huracán de la moral pública,avivó en toda España las brasas de la Independencia? De Aranjuez a Móstoles, de Móstoles al parque de Monteleón. En dos jornadas ganó el pueblo español todo el camino perdido en los largos años de modorra y atontamiento.
¡Bendito Aranjuez! Si en sus frondosas arboledas se ensanchan los pulmones encogidos por la atmósfera polvorienta de Madrid, en las páginas de su historia encuentra el ánimo alivio y la esperanza para las actuales tristezas de la patria, más obscuras que aquéllas con que comenzó nuestro siglo: porque el pueblo que intenta atropellarnos, también poderoso á su manera, no nos trae la civilización en sus pendones:porque se acabaron los débiles y los descarados favoritos á quienes hacer víctimas inmediatas y propiciatorias; porque el movimiento espontáneo de la patria sería un golpe en vago, á fuerza de que los vicios é hipocresia del actual régimen político han hecho ilusoria toda responsabilidad en los Poderes .. ¿Quién había de decir tampoco que el alarido colosal de nuestra independencia iba á comenzar con los gritos de cuatro chisperos y con la cobardía suprema del más gallardo y egregio de los guardas de Corps?
Aranjuez es un pueblo extendido, abierto,tan pronto conocido como visto por primera vez. la noble franqueza y la galante hospitalidad de sus habitantes refléjase en la especial contextura de su plano, sin rincones, ni callejuelas, ni recovecos; sus vías urbanas corren pararelas y se cruzan perpendicularmente, de tal suerte, que en cualquier cruce de calles podéis ver allá, en las cuatro puntas los cuatro extremos de la población.En aquellas plazas grandísimas, que hace todavía mayores la poca altura de los edificios, en las calles casi cuadradas, hay verdadero derroche de terreno, del terreno que en Aranjuez sobra por todas partes, lo mismo en los alrededores, poblados de árboles hasta el mareo, que en el interior de la villa, donde los habitantes, por muchos que sean, pueden vagar muy anchamente. Un arquitecto diría que Aranjuez es el modelo de una de esas ciudades á la moderna, con extensos boulevards y dilatadas avenidas; un cortesano podría asegurar que todos los edificios del pueblo, perfilados, correctos y de punta en blanco, desfilan en columnas de honor por delante de los reyes........"
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