viernes, 22 de enero de 2010

Mesonero Romanos y el Aranjuez de 1831 (y 2)

Así continúa Mesonero Romanos describiendo Aranjuez en su libro "Manual de Madrid ": " La población de Aranjuez es una villa á la holandesa, según la idea que á su regreso de la embajada de Holanda dio el Marqués de Grimaldi. Sus calles anchas y derechas, algunas con árboles en medio; sus casas, no muy altas, están pintadas, y esto, unido á los bellos palacios que de trecho en trecho alteran la uniformidad, dan á este pueblo un aspecto hermoso. Tiene 4.022 habitantes fuera de jornada, pues durante ella, que es en primavera, es grande la concurrencia, y pueden acomodarse en sus casas 20.000 almas. Reúnese entonces en este sitio cuanto puede hacerse agradable. Casas cómodas y buenas fondas, aunque muy caras, paseos deliciosos, excelentes comestibles, placeres campestres de caza, pesca y demás, un gracioso teatro, plaza de toros, cafes, y sociedad en fin las mas delicada; todo concurre entonces á embellecer á Aranjuez. Pero sobre todo, lo que hace mas interesante son sus deliciosos jardines. El llamado de la Isla en que está el real Palacio, es admirable por la riqueza, buen gusto, y frondosidad de sus distintos compartimentos, y por la belleza de sus adornos en fuentes, estatuas, cenadores y otros. Está situado en la isla que forma el Tajo y la ria que, corriendo por la fachada norte del Palacio, va á reunirse otra vez á aquel en el puente verde, y se halla rodeado de un foso con murallas de cantería, adornadas de barandillas de hierro, con tiestos y jarrones, todo del mejor efecto. El Palacio por la parte del jardín tiene un aspecto sencillo, y por bajo de sus ventanas corre la ria, y á muy corta distancia del Tajo forma una cascada encantadora. La fachada principal del palacio cae fuera del jardín, y es muy elegante, como asimismo su interior. Este palacio es obra del famoso Juan de Herrera, y fue construido por órden de Felipe II, aumentado y mejorado en los reinados sucesivos, y decorado correspondientemente á sus augustos dueños. No es menos variado y rico el Jardin del Principe cuya frondosidad y hermosura exceden á toda ponderación. Este jardín fue propiciado por Carlos IV cuando era príncipe de Asturias; tiene 6.905 varas de circunferencia,, y esta poblado de cuantos arboles y arbustos han recogido los botánicos en sus viajes á America y Asia. Es tan inmenso que se confunde el que entra á visitarle sin método, y puede dividirse en cuatro distritos:1º. el jardín que empieza desde la puerta de los pabellones circundando al de Primavera, llega á la calle de Apolo; 2º el mismo jardín de la Primavera; 3º el comprendido entre la calle de Apolo y las del Blanco; y 4º la parte del jardín que rodea la casa del Labrador. El Tajo, corriendo con mil revueltas por esos jardines, los fertiliza de un modo sorprendente, y permite á las personas reales pasearlos embarcadas, para lo cual hay un embarcadero con una bateria. Sus muchas fuentes, deliciosos puntos de vista, jardines de todos los gustos, islas de America y Asia, laberinto y palacio de la Casa del Labrador, todo es extraordinario en hermosura. Esta casa, que se edifico en el reinado de Carlos IV con el objeto de formar una casa rural como indica su nombre, no tiene nada de esto, y si es aproximadamente un palacio admirable por la suntuosidad y exquisito gusto de su adornos. Ellos son tales, que sorprenden la admiración de los viajeros mas acostumbrados á ver palacios reales, y en ellos se ve de cuanto seria capaz la industria española que ha producido tantos y tan preciosos objetos como adornan este palacio. Nos abstendremos pues de describirlos, y terminaremos este artículo estimulando á todo hombre de gusto á que vaya á contemplar por sí mismo este y demás encantos de Aranjuez."
ULTREIA ET SUSEIA

1 comentario:

Desvanecerse dijo...

La esperanzada quimera de cada paso es la sorpresa del caminante.

Gracias por tu saber.

Saludos