martes, 11 de agosto de 2009

La Revista "El Instructor" y el Aranjuez de 1837 (I)

Entre 1834 y 1845 se imprimió en Londres una publicación de la editorial londinense Ackermann and Co., denominada "El Instructor, o Repertorio de Historia, Bellas Letras y Artes". Era una edición en pequeño tamaño y de entregas mensuales de unas 32 páginas ilustradas con grabados en acero y con portadas decoradas.El Instructor no era traducción de una publicación revista original inglesa, sino que la editorial lo elaboró especialmente para todo el mundo de habla hispana. Así se describia Aranjuez en su número 43 del mes de Julio de 1837:
LAS DELICIAS DE ARANJUEZ "La estraordinaria lozania y frondosidad de los jardines, huertas y paseos de Aranjuez ha sido objeto de admiracion desde los reinados de Carlos V y de sus sucesores los Felipes; pero aquella hermosura estaba limitada al palacio, continuando el pueblo, por cerca de dos siglos, un conjunto desordenado de casas mal situadas y peor construidas, interpoladas con miserables chozas de barro. Tal era el pueblo de Aranjuez hasta que el ministro Grimaldi fue enviado á Holanda por Carlos III, y á su vuelta persuadió al rey fundar en el centro de Castilla y parte elevada de la Peninsula, un retiro sobre el plan, pero superior en estilo y riqueza á la Hague en las llanuras de Holanda. El pueblo de Aranjuez dista siete leguas de Madrid : las seis leguas primeras tienen uno de los mas hermosos caminos de Europa, y la última forma el delicioso ralle de Aranjuez por donde corre el rio Tajo para unirse con el Jarama. Demolida toda la poblacion antigua, y allanado el terreno, se trazaron nuevas plazas y calles anchas, rectas y en simetria, donde asi el rey Carlos III como muchisimos particulares edificaron casas capaces de contener con toda comodidad 20,000 habitantes. La grandeza de todo este sitio Real en tiempo de Carlos III y Carlos IV, fue diseñada por el ingeniero Aguirre en diez y seis pliegos, y ocho mas de vistas, dando el mudo grabado mejor idea que la mas prolija descripcion. Nosotros seguiremos aqui, aunque en compendio, la larga relacion que hizo Ponz en su Viage de España, á fines del siglo pasado, entremezclando las observaciones de M. Bourgoing en su Cuadro de la España Moderna. Debemos observar, que el estado de Aranjuez aqui referido era en el que se hallaba antes de la invasion Francesa en 1808, y que ha sufrido alguna decadencia desde aquella fatal época, no solo á causa de la grande guerra peninsular, no solo por las guerras civiles, y revoluciones causadas durante el desacertado reinado de Fernando VII, y hasta despues de su muerte, mas por haber sido La Granja el palacio de campo mas frecuentado por aquel monarca y la actual Reyna Cristina. La frondosidad del sitio de Aranjuez no es de aquellas tristes y silenciosas, que suelen infundir melancolia. A cada paso se encuentra variedad,en todas hay vida, en todas se ríe la naturaleza, porque todas estan llenas de criaturas vivientes, y al parecer felices. En los árboles, un infinito número de pájaros que encantan con su armonia ; en el suelo, grandes rebaños de gamos tan domesticados, que casi toman de la mano del hombre el regalo que les ofrecen; á otra parte se ve un soto cubierto con piaras de yeguas para cria de los mas bellos caballos de silla que pueden hallarse en Europa; mientras que en otros hay yeguas de razas Napolitana, Flamenca, Normanda y Suiza para caballos de coche. A otra parte hay grandes vacadas de varios colores originarias de las provincias de España y paises estrangeros; hay tambien camellos para carga, y búfalos para el arado, porque en Aranjuez se cultiva la tierra á la usanza, no solo de las varias provincias del reino, mas tambien de lugares estraños. Toda esta variedad se ve en un vasto campo llamado la Vega del Colmenar. El pueblo de Aranjuez está separado del palacio por una plaza muy espaciosa adornada con una fuente. Del fin de la calle principal del pueblo, se abre á los dos lados un pórtico, cubierto casi enteramente, y estendiendose hasta unirse con las alas del palacio. Llegando al pueblo por el camino .de Madrid se encuentra una vasta plaza circular, llamada Plaza de las doce Calles, por partir de ella doce grandes y hermosas alamedas. Uno de estos paseos conduce al lugar conocido por el nombre de Las Huertas, donde se encuentra un número y variedad de árboles frutales sin igual en otra parte alguna, dando testimonio de la estremada fecundidad del suelo y de la escelencia del clima. Pero la arboleda mas celebrada es la llamada Calle de la Reina, y que se estiende por mas de media legua, hasta llegar al rio Tajo. Segun el tamaño enorme de algunos árboles, Aranjuez fue plantado antes que los reyes resolviesen formar alli un retiro; y si la rectitud de esta arboleda, asi como las demas, no testificase que se plantó con diseño, creeriamos que no era obra del arte, sino de la naturaleza. Tan copiosa como es aquella variedad de árboles no necesitan para su conservacion la mano del jardinero, porque por si mismo se reproducen. Al lado de un árbol que parece llegar á las nubes, nace otro de su misma ó diversa especie; viendose en todas las calles interpolados los jóvenes con los que cuentan muchos siglos, los gigantes con los enanos. Nunca se les poda artificiosamente, ni se les obliga á tomar otra figura, que la que les da la naturaleza; y este es el motivo porque no canse jamas la vista las arboledas de Aranjuez, y que parezcan siempre nuevas y deliciosos, por lo que dijo el poeta Tapia, en el reina do de Felipe II: Alli están muchos árboles sombrosos, / De quien pudiera Alcides coronarse: / Gran copia de laureles tan hermosos, / Que en ellos podria Febo transformarse: / Los sauces, los cipreses, los ramosos /Fresnos apenas dejarán contarse: / Las parras van los álamos trepando, / Y á las sequaces yedras provocando. "
ULTREIA ET SUSEIA
foto :http://www.aranjuez-webfotos-juanin.com/index.php?cat=0

1 comentario:

Desvanecerse dijo...

Es de admirar la prolija apreciación que pueden desencadenar los sentidos cuando se admira la obra de la naturaleza.
Ese don con el que siempre a contado Aranjuez.
Saludos caminante.