sábado, 18 de abril de 2009

J.F. Bourgoing y el Aranjuez de 1779 ( III )

Y seguimos caminando por la descripción de Aranjuez que realiza Bourgoing : El rey concede mucha importancia a la prosperidad de la yeguada de Aranjuez; las dificultades que ocasionaron la guerra suspendieron las atenciones de esos establecimientos. Pero acaba de crearse (en 1796) un consejo exclusivamente encargado de la tarea con el título de Junta Suprema de Equitación. La yeguada de Aranjuez cuenta en este momento unas cuatrocientas yeguas y una veintena de sementales: a los que se deben añadir ciento cincuenta yeguas y dieciocho garañones, propiedad del príncipe de la Paz, que siente especial predilección por los caballos. También hay en Aranjuez una cría de mulos, pues no se prescinde por completo de tan útiles animales, nacidos allí de trescientas hermosas yeguas, que ocho asnos sementales cubren.Dejando la yeguada a la izquierda, se entra de nuevo en las grandes avenidas que van a dar a la calle de la Reina. Los árboles a que nos referimos anteriormente no son el único ornato de esta avenida. Bordean su derecha los sotos, donde durante el reinado de Carlos III, brincaban y pacían en completa seguridad las numerosas manadas de gamos a que su sucesor ha declarado la guerra. Pero lo que más contribuye al ornato de la calle de la Reina es el jardín de la Primavera. Este jardín ocupaba en tiempos de Carlos III una extensión de mil pasos a lo largo de uno de los lados de la calle de la Reina. Carlos IV lo ha prolongado a lo largo de esta avenida hasta la orilla del Tajo.
Nada más delicioso que este jardín durante la estación cuyo nombre lleva. Allí brilla en todo su esplendor la fecundidad del valle. Los cultivos utilitarios no son tampoco descuidados. Todas las frutas, todas las flores, todas las legumbres se producen con facilidad. Las arboledas protegen con su sombra acogedora contra el ardor de mediodía. Setos de arbustos olorosos perfuman el aire de la mañana y los embalsamados vapores que exhalan vuelven a sentirse a la puesta del sol para dar mayor encanto a los paseos del anochecer. Hace doce años, todo el terreno que se encuentra entre el recinto del jardín de la Primavera y las orillas del Tajo estaba aún inculto, cubierto de plantas parásitas. El rey actual, cuando aún era príncipe de Asturias, se encargó de convertirlo en una de las zonas más agradables del valle. El césped, las arboledas, los bosquecillos, han suplantado a los árboles inútiles y se han trazado senderos a través de estos nuevos tesoros vegetales. De una primavera a otra se ha visto germinar un extenso jardín, de formas y producciones variadas hasta el infinito.
Se ha conservado un astillero minúsculo, en comunicación con el Tajo mediante un terraplén. Allí se realizan los trabajos de una marina en miniatura que tiene sus ingenieros, sus marineros y sus embarcaciones. Más lejos hay una especie de puerto defendido por una batería proporcionada al tamaño del mismo, bajo cuya protección atracan algunas góndolas
Hasta hay fragatas de elegante apariencia cuyos disparos responden a la artillería del puerto al hacer salvas. El ruido de los cañonazos, las voces de los marineros que se afanan en la maniobra y las banderolas y pabellones que flotan a capricho del viento nos permiten imaginar que asistimos a los juegos de Marte y Neptuno. ¡Felices los hombres si se limitaran a estos simulacros, si la codicia y el desmedido afán de gloria no hubiesen convertido en elementos de destrucción los que, tal vez, la naturaleza nos había dado para recreo!.
ULTREIA ET SUSEIA

2 comentarios:

Desvanecerse dijo...

En muchos casos las palabras crean la danza.
Me gusta tu ritmo amigo caminante.
Saludos

mangeles dijo...

Buenos días. Ayer pasé el día con unos amigos geniales, en Aranjuez. Nos enseñaron una parte muy amplia de los Jardines y Huertas, y el Palacio de Aranjuez y la Casita del Labrador....BELLÍSIMO tú pueblo, y extraordinaria la gente que conocimos en él.

Feliz domingo