sábado, 29 de noviembre de 2008

Recepción Marqués de Salamanca

La Gazeta de Madrid del día 14 de mayo de 1856, recoge la recepción efectuada en Aranjuez, por José Salamanca y Mayol, seguramente en su palacio en esta población situado en la calle de Toledo, cerca de la Casa de Fogones, la estación de ferrocarril y Palacio Real ( actualmente parte del mismo es sede de oficinas de la empresa INDRA), a un grupo de diputados de Toledo donde se firmó el contrato para la ejecución de la linea ferrea desde Villsequilla a Toledo y por el cual se le otorga una subvención de 46.000 reales. José de Salamanca y Mayol nace en Málaga en 1811.Estudió Derecho en Granada y luchó desde joven por las ideas liberales contra el absolutismo de Fernando.
En el reinado de Isabel II, fue diputado entre los años 1836 y 1864 y senador entre los años 1864 y 1873 y entre 1879 y 1883 .
Hizo fortuna en negocios relacionados con las finanzas del Estado o con asuntos en los que su influencia política pudiera resultar determinante: arrendador de la Renta de la Sal (1837), negociador oficial de la conversión de la deuda pública (1841), agente de bolsa del general Narváez y del duque de Riánsares (marido morganático de María Cristina de Borbón), fundador del Banco de Isabel II (1844) y del Banco de Cádiz (1846), constructor de líneas ferroviarias (de Madrid a Aranjuez, en 1851), promotor de la gran operación urbanística de ensanche de Madrid (con el Barrio de Salamanca), del Canal del Duero (1879) y del ensanche de San Sebastián (1881). La especulación y la corrupción formaban los dos pilares básicos de su actuación en las finanzas. En 1847 la delicada situación en la que le podían poner algunos de sus negocios le aconsejó ocuparse personalmente de resolverlos desde el Ministerio de Hacienda, como ministro de Hacienda desde donde realizó la fusión entre el banco nacional (llamado de San Fernando) y el suyo propio (el de Isabel II). Conspiró para hacer caer el gobierno de Narváez ; el fracaso de la misma le obligó a partir al exilio (1848). Sus amistades e influencias le permitieron regresar al año siguiente y continuar sus negocios hasta acumular una de las fortunas más importantes de la España de la época. Su fama de especulador y corrupto le hizo blanco de las iras populares, por lo que tuvo que volver a huir de España al estallar la Revolución de 1854; sólo cuando recibió garantías de Espartero sobre su seguridad se atrevió a regresar. En 1863 Isabel II le nombró Marqués de Salamanca y en 1864 conde de los Llanos, grande de España y senador vitalicio; estaba en el apogeo de su fortuna y fama. Pero, poco después, la crisis de los negocios ferroviarios e inmobiliarios le arrastró a la quiebra. Murió completamente arruinado en Madrid en 1883.
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