miércoles, 13 de agosto de 2008

Domingo (López) Ortega

Domigo López Ortega (conocido en el mundo del toro como Domingo Ortega) hijo de Juan López y de Pía Ortega, vino al mundo en el pueblo toledano de Borox el 25 de febrero de 1906. Modestos labradores sus padres, cuando contaba doce años fue dedicado a las labores del campo. O sea que Domingo cavó y labró la tierra en invierno y segó y trilló en el estío, sin atisbar en lontananza mejores y más provechosos horizontes de los propios que se desprenden del agro.Se rebeló a sí mismo y viéndose capaz de luchar contra las adversidades que le surgieran al paso decidió probar fortuna como torero. «Los toros del duque de Veragua -me decía Ortega- estaban en el término de Borox. Allí estaban desde Fernando VII. Los veía todos los días cuando iba al campo.» El 14 de julio de 1928 mata por primera vez un novillo de Buenabarba en la plaza de Carabanchel. Pero no como profesional. «Conocía a una persona -me decía Domingo- que tenía un agente para la venta de frutas. Por medio de él tuve la ocasión de matar ese novillo.»Pocos días después el 16 de agosto se presentaba en Almorox. Iban a celebrarse dos novilladas y el primer día resultó cogido el matador ajustado. Domingo, sin autorización previa, muleteó y mató al segundo con tal arrojo que produjo auténtico alboroto. Le designó el alcalde para dar muerte a los dos toros del día siguiente lo que hizo con la misma seguridad. En este 17 de agosto de 1928 vistió por primera vez el traje de torero. Llegó la temporada de 1930 y Domingo Ortega no veía en lontananza más que el continuo peregrinaje de pueblo en pueblo. Observando él mismo sus progresos volvió a encontrarse con Dominguín en la Puerta del Sol de Madrid y con su aire humilde volvió a rogarle: «Domingo, sáqueme usted otra vez».Y tal sinceridad puso en sus palabras que el señor González, obrando con prudencia lo anunció como sobresaliente el 6 de septiembre de 1930 en Aranjuez en una corrida organizada por él en la que, mano a mano, actuaban Marcial Lalanda y Manolo Bienvenida. Recuerdo que su hermano Luis me contó: «Teníamos una casita -que, después, me dirá, se la comió el Tajo- con un camastro. Dormíamos en el mismo sitio de las cuadras, al lado de las mulas. La finquita en arriendo estaba en la tierra llamada de Matalonguilla. Mi hermano se fue por la mañana en burro hacia Aranjuez.» Por obra y gracia de Manolo Bienvenida pudo hacer Domingo un quite y puso tal arte que Dominguín no necesitó más para convencerse de que había salido del campo el torero en que él soñaba.
ULTREIA ET SUSEIA
Texto de Antonio Santainés Cirés. " Los primeros pasos de un maestro" artículo publicado el 30-10-2005 en la edición del periódico ABC de Cataluña.
La crónica en fotografía está extraida de la página web http://www.elsiglodetorreon.com.mx

2 comentarios:

morisot dijo...

Cada artículo que escribe es una ventana que aporta conocimientos muy interesantes.
Mi abuelo tenía en las cuatro esquinas, donde actualmente hay una cafetería (Rotterdam), un bar lamado Ortega, precisamente como alusión y amistad con Domingo Ortega,(así me lo ha contado mi familia)

Vladimir Terán dijo...

Hemos hecho un enlace a este post aquí:

http://www.tauromaquias.com/2008/10/un-da-como-hoy-24-de-octubre.html

Saludos