martes, 22 de julio de 2008

Loa a la Etiqueta

El primero de mayo de 1681, el último rey Habsburgo de España, Carlos II, la reina, María Luisa de Orleans, y la corte celebraban el santo del padre de la reina, Felipe, duque de Orleans. La corte estaba en ese momento en el pequeño palacio de Aranjuez, situado entre ríos, islas, bosques y jardines, un confortable lugar de recreo al sur de Madrid. Parte de la celebración consistía en un corto entretenimiento teatral representado por los oficiales de la Casa Real y escrito especialmente para la ocasión. A pesar de que la representación era en verso, le faltaba, como a muchas obras semejantes, calidad literaria. Sin embargo, para el historiador vale la pena estudiarla brevemente por su contenido o la importancia de la etiqueta en la corte. Se llamaba "Loa de la etiqueta y oficio de las Casas Reales" y los protagonistas eran varios empleados de la despensa, de la cocina del rey, de la tapicería y de otros departamentos de la corte. Sus protagonistas, sin embargo, eran el mismo palacio de Aranjuez y la etiqueta personificada (Loa de la etiqueta y oficio de las Casas Reales, Biblioteca Nacional, Madrid, MS 83.). El argumento describe cómo Etiqueta, desafiada por Aranjuez, se bate en duelo con éste último, lo derrota y se establece en la Casa Real. Entonces Etiqueta le dice a Aranjuez: «en mi abrazo encontrarás cordura y fortaleza (...) de entre libros y documentos yo surjo como (...) la justicia (...) yo aparezco allí donde mis preceptos se cumplen y mi verdad se desvela». Después, Aranjuez convence a Etiqueta de que se una a él en alabanzas para comunicar a la audiencia que los oficios de palacio, pautados por Etiqueta: «(...) se rigen por la justicia, para que ellos los reciban desde su prudencia, moderación y mantengan su fortaleza». Finalmente, completamente triunfante, Etiqueta canta sus propios elogios proclamando que en ella nosotros escuchamos «la voz de inviolables preceptos como la obligación y la obediencia». Es una obra de teatro seria, sin humor ni encanto. Presentó ante la Corte con gran seriedad los efectos de la etiqueta tal y como los veían los empleados, los burócratas de la misma. Para ellos, la etiqueta conllevaba razón, fortaleza, justicia, verdad, prudencia y moderación a través de sus normas de obligación y de obediencia.

ULTREIA ET SUSEIA

Texto Original: http://www.protocolo.org/gest_web/proto_Seccion.pl?rfID=394&arefid=2419&pag=1

2 comentarios:

morisot dijo...

Le agradezco su comentario a mi blog y por supuesto el haberlo incluido entre sus webs amigas. Creo que en una cuestión estamos de acuerdo y es que aquello que nos entusiasma sobre la historia y el arte en relación con Aranjuez estamos deseando difundirlo. Enhorabuena por sus textos y espero que los míos le sigan interesando.

Caminantes en Aranjuez dijo...

Seguro que si, y aqui me tiene para lo que necesite....saludos