domingo, 16 de diciembre de 2007

Privilegios de Oreja (1ª parte)

Privilegio de D. Alonso séptimo dando fueros, franquezas y términos a los pobladores del castillo de Oreja, romanzado de orden de los Contadores mayores Noviembre de 1129
En el nombre del Padre é del Hijo é del Espíritu Santo, amen: porque ayudandonos el poder de Dios, Yo Alfonso Emperador de toda Hispania, con la ayuda de nuestros varones adquiri el castillo de Oreja, echando los moros que le poseian, el cual castillo habia casi despoblado la provincia que estaba cerca de Toledo, é porque despues de adquirido de los moros, por poco poder de los cristianos, ó por mala guarda, no le puedan recobrar, tove por bien de llamar á todos aquellos que de fuera vinieren á poblar el dicho castillo: É por esto cualquiera que por un año morare con su casa é heredad en el castillo de Oreja, pasado el año, tenga libre poder de vender la heredad é donarla á cualquiera persona que buscare para ello. E si el que poblar en Oreja, en otra cualquier tierra tuviere heredad, téngala libre é absoluta, é se sirva de la heredad á su voluntad. E ningún Señor ni Merino entre en la tal heredad, para que en ella haga algun mal por fuerza. Los pobladores de Oreja en cualquier ciudad, ó en cualquier castillo, ó en cualquier villa de mi reino estuvieren, no paguen ningún portazgo, si no fuere en Toledo. E en Toledo, si alguno dellos vendiere alguna cosa propia suya, ó si de su propio dinero alguna cosa en la dicha ciudad comprare, no pague portazgo; empero si de otro dinero en la dicha ciudad algo comprare o trogiere á vender cosa agena, pague el portazago de costumbre de la ciudad. Cualquier que incurriere la ira del Rey, de manera que el rey le exherede, ó le ,mande salir del Reyno, sacando aquellos que quisieren poseer é usurpar las honras Reales, si quisiese venir á ser poblador de Oreja, venga seguro, é el que fuere Alcalde o Señor de Oreja, recíbale sin ningun temor: é la heredad del que ansi vino á poblar á Oreja, con al ira del rey, quedele salva é libre, como á todos los otros pobladores de Oreja, é para todo tiempo quede con él é se sirva Della. Ningun traidor venga á Oreja aunque sea para poblar, é el Principe del Castillo no le reciba.
En el nombre de Dios, é del Padre, é del Fijo, é del Espirito Santo. Yo D. Alfonso por la gracia de Dios, emperador de toda España, ayudado del consejo de todos mis ricos omes, ayudándome el poderío de Dios, gané el Castillo de Oreja, é eché los moros del que lo mantienen, é cuyo era, el cual Castillo hermavá a Toledo é á toda su vecindat, el qual ganado, porque los moros non le pudiesen cobrar por poco poder de cristianos, ó por mala guarda, tengo por bien, é digna cosa de dar fueros, é términos á todos aquellos que viniesen á poblar el dicho Castillo. Si alguno por aventura oviere casa, ó heredat, en el Castillo de Oreja, é morare y un año, non peche pecho ninguno; el año pasado, mando, que aquel cuya fuere la heredat, que la venda, ó la dé, á quien el quisiere. Si por ventura el poblador de Oreja oviere heredat en otra tierra cualquiertengala forra, é quinta, sirvase de aquella heredat á toda su voluntad, é non peche ninguno por ella, é ningun sayón,ninguno merino, non entre en aquella heredat por razón que faga algun mal por fuerça. Los pobladores de Oreja en cualquier cibdat, ó en cualquier Castillo,ó en cualquier villa de mi regno ó fueren, non den portadgoninguno, salvo en Toledo. Et si alguno dellos en Toledo vendiere alguna cosa de su aver propio nondé portadgo ninguno, é si en esta mesma cibdat comprare algunacosa con aver ageno, ó levare a vender cosa que non sea suya, éla vendiere, y dé el portadgo segund que da el regno de Toledo. E si por ventura alguno fuere ayrado del Rey, ó lo desheredare,ó lo echare de su tierra y viniere a Oreja, quisiere venir a serpoblador, venga seguro, é el señor que fuere de Oreja en aqueltiempo rescibalo sin ningun miedo, salvo end rico omme, que tenga poderíode rey: la heredat de aquel que fuere ayrado del Rey é viniere ápoblar á Oreja sea salva á el é forra, ansi commo átodos los otros pobladores en todo tiempo se sirva á el. Ningun traidor non se allegue á Oreja, nin por razón de población,nin el principe del Castillo nol resciba.

1 comentario:

Desvanecerse dijo...

Me sigue admirando tu gran conocimiento de todo lo que nos atañe a nuestro alrededor, y por ende la fascinación que levantas con todos tus escritos.
Gracias por todo y mis felicitaciones por toda tu aportación.