viernes, 14 de diciembre de 2007

Muerte en Palacio III (1ª parte)

Varias fueron las reinas y personajes reales que fallecieron en el palacio Real de Aranjuez: María Josefa Amalia de Sajonia, María Antonia de Nápoles.....
El caso que nos ocupa ahora es el de Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI. Los matrimonios entre los miembros de las coronas hispánica y portuguesa fueron bastante frecuentes . La hija de Juan V y Mariana de Austria de Portugal fue elegida para contraer matrimonio con el Príncipe de Asturias, D. Fernando. Los esponsales se celebran en 1728, intercambiándose las princesas en la frontera al año siguiente. Bárbara de Braganza, contrajo matrimonio el 20 de enero de 1729 con el entonces Príncipe de Asturias y futuro rey de España, Fernando VI un día antes de que su hermano, el heredero del trono portugués y en su día José I, se casara a su vez con una hermana de Fernando, Mariana Victoria de Borbón, hija asimismo del rey español Felipe V. La joven Bárbara era posiblemente la princesa más fea de Europa de hecho, cuando se estaba negociando el matrimonio los portugueses tardaron meses en enviar un retrato a la Corte de Madrid, por miedo a que el príncipe se echase para atrás Pero también era una mujer culta. Poseía una gran cultura, superior a la habitual en las mujeres nobles de la época, hablaba cinco idiomas, interpretaba música, era de agradable carácter, tenía una culta conversación y fue mecenas y protectora de artistas, en especial del famoso cantante de ópera , el castrato Farinelli y del italiano Domenico Scarlatti. Otra de sus aficiones era imprimir libros, y en palacio funcionaba una pequeña imprenta. Don Fernando y doña Bárbara se enamoraron profundamente y vivieron aislados durante el reinado de Felipe V, por voluntad de doña Isabel de Farnersio. En 1746 Fernando sube al trono y doña Bárbara ocupó un importante papel en la corte, principalmente como mediadora entre el rey de Portugal y Fernando VI. Fue la promotora de la construcción del Convento de las Salesas Reales de Madrid. El pueblo madrileño, siempre ingenioso y faltón, fue muy crítico con la faraónica obra regia.
Se hizo popular una coplilla que decía: "Bárbaro edificio / bárbara renta / bárbaro gasto / Bárbara reina". Tras su inauguración en 1757 se trasladó a Aranjuez, donde falleció por cáncer de útero, tras una larga y dolorosa agonía el 27 de agosto de 1758. Fernando VI, tras el funeral, se marchó al castillo de Villaviciosa de Odón, lugar donde se recluyó pasando de la melancolía a la locura y a la muerte, apenas un año después de la Reina.

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