jueves, 18 de octubre de 2007

Calle Capitán

La Calle del Capitán fue una de las primeras en que se empezó a edificar según las trazas de Bonavía. Se denomina así ya que una de estas primaras casa perteneció al capitán de infantería Gabriel Méndez.
Comienza en la calle Primavera y acaba en la Avenida Plaza de Toros. Tiene una longitud de un kilometro.
Actualmente se denomina del Capitán Angosto Gómez Castrillón (Félix Angosto y Gómez-Castrillón. Caballero Legionario. Cruz Laureada de San Fernando. Muerto el día 22 de agosto de 1924 en Kudia Cobba (Cuenca del Lau). Méritos El Capitán de Infantería D. Félix Angosto y Gómez-Castrillon, perteneciente al Tercio, se distinguió en el combate librado en la cuenca del Lau al avanzar a Kudia Cobba. El día 22 de agosto de 1924 una columna compuesta de tres compañías del Tercio y una del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas núm. 5, recibió orden de ocupar el desfiladero del río Lau y verificar el asalto del Yebel Cobba. Parte de estas fuerzas, tras reñido combate dificultado por lo accidentado y pendiente del terreno, consiguieron establecerse sobre el mencionado monte y ocupar diferentes puestos formados con piedras. Siendo estos puestos atacados con vigor y persistencia por el enemigo, se pidieron refuerzos, especialmente de bombas de mano. El jefe de la columna envió una sección de Regulares y una Compañía del tercio, formada por una sección de ametralladoras y otra de morteros, ambas a las órdenes del Capitán Angosto, cuyas fuerzas se destinaron a reforzar parte de los puestos y establecerse en otros adecuados para la defensa, quedando a retaguardia las ametralladoras para emplearlas según las necesidades. Hallándose en la situación indicada, el enemigo, amparado por la niebla y espesa gaba, dio un asalto que fue rechazado merced a los refuerzos llevados de retaguardia, que le obligaron a retirarse; pero atacó con tal ímpetu que hizo retroceder a las fuerzas del flanco derecho. Envalentonado por este éxito momentaneo, atacó tan violentamente el resto de los puestos que se hizo preciso abandonarlos. Visto por el Capitán Angosto lo crítico de la situación y que el enemigo se dirigía a ocupar los puestos perdidos, contuvo enérgicamente a los que retrocedían, y sólo se dirigio a uno de los puestos en que aquel se estaba estableciendo, atacándole con fuego de fusil y animando a secundarle a cuantos estaban a su inmediación, que, por efecto de esta enérgica actitud, reaccionaron y recuperaron sus puestos, evitando que con su pérdida el enemigo hubiera batido con suma facilidad a toda la columna y la operación de este día hubiera fracasado. Las bajas del Tercio habidas en el combate fueron 16 muertos y 46 heridos, y del Alférez y los 10 legionarios que siguieron inmediatamente al Capitán Angosto en el momento que se establecía contacto con el enemigo, fueron muertos tres y heridos cuatro, entre ellos el Oficial. www.lalegion.com)

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