miércoles, 11 de julio de 2007

Bandoleros

Bandoleros.
Otra curiosa crónica de 4 de febrero de 1838, donde se comenta la acción llevada a cabo por miembros de la milicia nacional, tras la denuncia efectuada por el Alcalde de Seseña, en las inmediaciones de la Cuesta de la Reina contra una partida de bandidos que habitualmente atracaba la diligencia entre Aranjuez y Madrid. Uno de los bandoleros muere, otro cae herido, los demás huyen..... La crónica está insertada en el Boletín Oficial de la provincia de Toledo
La Milicia Nacional
La Milicia Nacional es una organización de ciudadanos armados, distinta del Ejército o los cuerpos de policía, y similar a las que con los nombres de Guardia Nacional, Milicia Urbana, o Guardia Cívica tuvieron protagonismo en las grandes revoluciones liberales europeas y americanas.En España tiene su origen en antiguas formas de defensa cívico-militar constituidas en el siglo XVIII durante la Guerra de Sucesión española. Pero no fue hasta la Guerra de la Independencia, cuando la destrucción del Ejército por la invasión napoleónica favoreció la creación de Juntas Locales y Provinciales que armaron a los ciudadanos en la sublevación contra el francés, además de combatir los restos del régimen feudal que todavía se mantenían en muchas poblaciones. La primera regulación legal fue temprana. Con la Constitución de Cádiz de 1812, los legisladores reconocieron como fuerzas combatientes e integrantes del ejército a las que denominaban «milicias nacionales», junto a las tropas regulares.El reconocimiento legal supuso la desaparición, al menos formal, de las organizaciones de voluntarios armados por las distintas Juntas, quedando todos ellos integrados en un solo cuerpo. En 1814 se estableció el Reglamento que regulaba las prestaciones obligatorias a las que estaba obligado todo ciudadano, así como la organización de la Milicia.En síntesis, ésta estaba separada del ejército regular y compuesta por dos armas: infantería y caballería. Los oficiales eran elegidos por la propia tropa. El número de ciudadanos obligados a servir en la Milicia se fijó en treinta por cada mil trescientos habitantes mayores de 30 años y menores de 50. Cumplían tareas de seguridad, orden y paz en el interior del país.La Milicia amparaba el movimiento patriótico, pero también liberal, que había desatado la guerra. Por esta razón, la restauración absolutista de Fernando VII que se concretó en la derogación de la Constitución gaditana en 1814, llevó aparejada la disolución de la Milicia. Muy a pesar del Rey, con la instauración del Trienio Liberal de 1820 a 1823 se restituyó la Milicia que actuó contra todos los movimientos de sublevación absolutista en el interior de la península. El fin del Trienio fue, de nuevo, el final de la Milicia, sustituyéndola por un remedo de Milicia llamada Voluntarios Realistas.* Ramón María Narváez la disolvió, encomendando más tarde sus tareas a la recién creada Guardia Civil. Durante el Bienio Progresista fue brevemente restablecida al amparo del Duque de la Victoria. Sin embargo, cuando O'Donnell consiguió ultimar el proyecto de Unión Liberal y deshacerse de Espartero, disolvió la Milicia.Formalmente la Milicia Nacional como tal no se restableció hasta que Emilio Castelar lo estableció por Decreto de la Presidencia de la Primera República hasta que fue formalmente disuelta definitivamente por el gobierno de Cánovas del Castillo en 1876. texto en http://es.wikipedia.org * voluntarios realistas: ver en este blog cronica sábado 16 de junio de 2007

3 comentarios:

Desvanecerse dijo...

Querido compañero en las palabras, no puedo por menos que agradecerte todo lo que tu poderosa sensibilidad ve en mis versos.
En mi defensa he de decir que la carga de sabiduría que despliegas en tus crónicas, además de enganchar, te hace conocer y querer mas aquello que te rodea.
Gracias por no cejar en el empeño de hacernos mas grandes, con tus palabras.

Anónimo dijo...

Es un blog muy interesante caminantes. Buen trabajo.

Caminantes en Aranjuez dijo...

Se agradece mucho...gracias.
Abierto a cualquier aportación y/o modificación. A tu disposición para aquello que creas oportuno.
un saludo